¡QUE VIVA EL TORO!
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Todavía recuerdo la energía increíble que surgía en todo Los Ángeles. De un día para otro, todos sabían el nombre del lanzador mexicano Fernando Valenzuela. La época de fernandomanía fue inolvidable, en particular, para los millones de latinos y méxico-americanos que fueron cautivados por El Toro. Aunque ha sido inmortalizado en tarjetas de béisbol, murales y hasta corridos, Fernando Valenzuela y su leyenda viven, ante todo, en nuestro corazón. Ni sus fanáticos ni el juego de béisbol lo han olvidado. Recientemente hablamos con Fernando acerca de su pasado y su futuro.
¿Cómo fue para ti crecer en México?
Yo crecí en una familia grande unida, somos doce en la familia. En donde nací y crecí es un pueblo chico. Eran pocas las oportunidades que había en ese lugar para sobresalir. Yo no tuve oportunidad de estudiar más grados. Por esta razón escogí el béisbol como profesión.
¿Qué te llevó a jugar al béisbol, y no, a otros deportes?
Bueno, siempre practicaba el futbol también, pero creo que, de donde yo soy, Sonora, realmente se practica mucho el béisbol, y el futbol, más hacia el centro de la República. También mis hermanos jugaban béisbol. Así fue como empecé a jugar más y, poco a poco, a sobresalir.
Cuando eras niño y jugabas béisbol, ¿tenías un héroe?
Bueno, la verdad no, ninguno. Cuando yo iba creciendo, había poca oportunidad de enterarnos de lo que sucedía a nuestro alrededor. Creo que mis padres y mis hermanos fueron una parte muy importante para que llegara a donde llegué. Me ayudaron bastante en lo que se refiere mi carrera. Me dieron la oportunidad para lograr algo. Creo que mi papá, más que nada, llevó una familia numerosa. La sacó adelante. Por eso considero que él es uno de mis héroes.
¿Cómo es para ti ver a tu familia crecer en Los Estados Unidos, en un mundo tan diferente de donde tú creciste?
Para mí, al principio aquí en Los Ángeles, fue muy difícil, ya que es una cuidad grandísima y, además, la vida es más acelerada. Pero mis hijos se han acostumbrado. Ellos nacieron aquí en Los Ángeles. Una de las cosas que siempre les he inculcado es que yo no tuve oportunidad de seguir los estudios. Así es que, como ellos tienen la oportunidad, pues que sigan estudiando, que obtengan una carrera por medio del estudio. Porque eso va a ser para toda la vida.
¿Quién te puso el apodo “El Toro”?
La gente, el público empezó a nombrarme así, y así se quedo. Pero la verdad no creo que haya habido ninguna persona en particular. Eso fue espontáneo. No sé, no se preparó, ni nada de eso.
¿Cómo empezó tu hábito de mirar hacia el cielo cuando lanzabas?
En un momento no me doy cuenta. Es algo que hago con el mismo movimiento. Mucha gente me preguntaba eso, pero, en verdad, no lo quiero hacer, sino que sucede. Realmente nunca me había dado cuenta hasta que miré algunos juegos o reportes en donde estaba con la vista hacia arriba. Estuve en ligas menores en México y creo que nunca hacía eso, sino que, más bien, comenzó desde que llegue a los Dodgers.
¿Cuáles han sido las claves de tu éxito?
Yo creo que uno tiene que siempre buscar superarse, buscar algo más arriba. Pero nunca busqué ni soñé estar tan rápido en las grandes ligas. Fui paso a paso, y creo que eso me ayudó mucho a no aspirar a demasiado, sino, poco a poco, a ir superándome. Otra de las cosas que me ayudó mucho fue el tener confianza en mí mismo. Hubo muchas veces que, incluso, se mencionaba: “no, él no puede tener veinte años, por la forma en que está lanzando”. Pero, con la confianza que en uno mismo, eso hace que uno tenga más éxito en lo que está haciendo.
¿Te molestaba que la gente pensara que tuvieras más años?
No, la verdad no. Lo que pasa es que, tú sabes, cuando una persona se va superando, algunas personas siempre buscan alguna razón para cuestionar lo que se está logrando. Yo dejé pasar ese detallito y seguí adelante. Creo que cuando uno tiene planeado hacer algo, tiene que dejar lo malo o lo que te pueda perjudicar mentalmente.
¿Cuáles de tus récords o hechos que has logrado significan más para ti?
Afortunadamente tuve muchas oportunidades de estar en muchos juegos importantes. Pero el primer juego que inicié en 1981 contra los Astros de Houston, para mí es muy importante, ya que allí empezó mi carrera, y allí, afortunadamente, ganamos dos carreras por cero. Yo considero que si ese juego no lo hubiéramos ganado, probablemente no hubiera habido otro o se hubiera reducido la confianza en mí.
Uno de los deportes que fue asociado contigo es el srewball. ¿Por qué hoy en día no es muy popular el screwball?
Realmente no lo sé. Yo recuerdo que antes se utilizaba, aparte de la velocidad que es importante, tener otros lanzamientos que pudieran sacar de balance o dominar a un bateador. Yo he visto últimamente en los colegios, en los scouts que lo que buscan es velocidad y estatura. Yo creo que es una de las razones por las cuales no se ha seguido el screwball, o curvas, o cambio de velocidad.
José Canseco ha causado mucha controversia con su libro y con lo que ha dicho acerca de los esteroides. ¿Los esteroides fue algo que tú presenciaste o no existía en la época que jugaste?
En la época de los ochenta nunca escuché nada de eso; ni me imaginé que eso podría afectar o ayudar a un atleta. Hasta ahora que se está mencionando esto, pues veo que, a lo mejor, existió, pero nunca me di cuenta de lo que estaba sucediendo alrededor.
¿Crees que el comisionado hace lo suficiente para eliminar este problema?
La verdad nunca me enteré de lo que ha estado sucediendo, pero, sí, yo creo que es algo que todos sabemos que si no se permite en las reglas del béisbol, pues no se debe hacer. Y yo creo que eso el comisionado y los presidentes de las ligas deberían tomar en cuenta.
¿Qué fue lo qué más ha cambiado en el juego de béisbol desde el tiempo en que jugaste?
Han cambiado varias cosas. Vamos a empezar por el picheo. Ahora hay diferentes lanzadores. Antes se miraban los abridores y los relevistas. Ahora está el abridor, el preparador, el relevo corto, el relevo largo. Ahora tienen más oportunidad de que el relevo participe más, entonces, de esa forma, ayuda al inicialista a prestar más fuerza para la siguiente salida. Eso les ha ayudado a muchos jugadores a permanecer más tiempo fuera de lecciones. También se han visto tantos homeruns en los últimos años. Eso se debe a que hay más equipos que requieren más lanzadores, y considero que eso le ha permitido al bateador tener más oportunidades de enfrentarse con lanzadores jóvenes sin experiencia. A la gente le interesa mucho lo que es el homerun y las carreras. Ya no es de juego cerrado, de 1-0, 2-0, sino lo que los divierte más es ver más espectáculo, más homeruns, más carreras.
Jugaste para los Dodgers y también para los Anaheim Angels, ¿qué piensas del cambio de nombre a Los Ángeles Angels?
Cada quien puede ponerle el nombre a cado equipo, pero yo creo que el único equipo de Los Ángeles son los Dodgers y, de esa forma, lo ve toda la gente. Que es por muchos años de llevar ese nombre.
Cuando empezaste a jugar ¿te imaginaste que algún día ibas a anunciar juegos?
Realmente no, como también cuando empecé mi carrera de beisbolista, nunca imaginé estar en la organización de los Dodgers, en un estadio lleno. Son cosas que van pasando en la vida. Uno nunca programa lo que tiene que hacer, sino el mismo destino te va seleccionando, te va poniendo en diferentes caminos. Ahora me tocó esta oportunidad de seguir en el béisbol, de comentarista, y allí estamos. Es algo difícil, pero considero que me va ayudar bastante el conocer un poquito de lo que he hecho toda mi vida, que es jugar béisbol.
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